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Cala Salada y Cala Saladeta: las joyas del oeste de Ibiza
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Cala Salada y Cala Saladeta: las joyas del oeste de Ibiza. Aguas cristalinas, pesca artesanal, snorkel y cómo llegar a estas dos calas imprescindibles.
Cala Salada y Cala Saladeta: las joyas del oeste de Ibiza
En la costa oeste de Ibiza, a pocos kilómetros de Sant Antoni, se esconden dos de las calas más queridas y fotografiadas de la isla: Cala Salada y su vecina más íntima, Cala Saladeta. Juntas forman uno de los rincones más auténticos y bellos del litoral ibicenco, con aguas de una transparencia excepcional, fondos ricos en vida marina y un entorno de pinos mediterráneos que llegan hasta el agua.

Cala Salada: la belleza accesible

Cala Salada es una playa de tamaño medio, con arena y cantos pequeños, rodeada de pinos y acantilados de piedra caliza blanca. Sus aguas son especialmente limpias y transparentes, con tonos que varían del turquesa claro en la orilla al azul profundo en el centro de la cala. La presencia de algunas barcas de pesca tradicionales varadas en la arena añade un elemento de autenticidad muy ibicenco. La cala cuenta con un chiringuito de cocina sencilla y honesta donde el pescado del día y los platos de la cocina local son los protagonistas. La terraza sobre el agua, pequeña y sin pretensiones, es uno de los lugares más agradables para almorzar en toda la costa oeste de la isla.

Cala Saladeta: el secreto al lado

Contigua a Cala Salada pero más pequeña, más íntima y menos conocida, Cala Saladeta es accesible por un corto sendero que parte de la playa principal. Sus dimensiones modestas y la ausencia total de servicios e infraestructuras la mantienen menos frecuentada, incluso en el mes de agosto. Las aguas son si cabe aún más transparentes que en Cala Salada, con el fondo de posidonia visible desde la superficie.

La pesca artesanal: un espectáculo gratuito

Si llegas a primera hora de la mañana, es habitual encontrar a los pescadores locales preparando sus nasas y palangres frente a la cala. Esta imagen de la pesca artesanal ibicenca, que sobrevive gracias a la dedicación de unas pocas familias que mantienen vivas las tradiciones marineras, añade una dimensión cultural que pocas playas turísticas pueden ofrecer.

Cómo llegar y cuándo visitar

El acceso por carretera desde Sant Antoni es de unos 5 kilómetros. En julio y agosto, el aparcamiento se llena rápidamente y se recomienda llegar antes de las 10h o después de las 17h para encontrar sitio fácilmente. También existe la opción de llegar en barco de agua taxi desde el puerto de Sant Antoni en verano. La mejor época para visitar es mayo, junio o septiembre, cuando las calas están tranquilas, el agua está caliente y la luz tiene la calidad dorada del principio y el final del verano mediterráneo.

Actividades en el agua

El snorkel en Cala Salada y Cala Saladeta es excelente para todos los niveles. Los fondos de roca y posidonia albergan pulpos, sargos, meros pequeños, estrellas de mar y, con suerte, algún hipocampo. Llevar máscara y tubo es imprescindible para disfrutar plenamente de estas calas.

Conclusión

Cala Salada y Cala Saladeta representan la Ibiza más auténtica y natural: sin artificios, sin excesos, solo la belleza del Mediterráneo en su estado más puro. Dos calas que siempre aparecen en las listas de favoritas de quienes conocen bien la isla y vuelven año tras año.

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